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AUTISMO: La importancia de la detección temprana

March 28, 2022

La toma de conciencia sobre alteraciones en el desarrollo infantil ha generado un aumento de las consultas con especialistas.

El trastorno del espectro autista (TEA) es una de estas alteraciones y afecta la interacción social, la comunicación y el lenguaje del niño; y suele estar acompañado por conductas repetitivas e intereses restringidos.

Se denomina espectro porque esos síntomas pueden tener una gravedad variable que puede ser diferente en los dominios mencionados. Esto hace que cada niño tenga características muy diferentes a pesar de tener el mismo diagnóstico de TEA.

Los primeros síntomas pueden detectarse dentro del ámbito familiar a través de las interacciones del bebé con sus padres y con su entorno.

Es muy frecuente que las familias estén desconcertadas ante un niño que responde de manera diferente, al que le cuesta mantener contacto visual y realizar intercambios afectivos.

En la actualidad existen múltiples abordajes terapéuticos tendientes a reducir los síntomas, mejorar las conductas adaptativas, minimizar los problemas de aprendizaje y lograr mejores niveles de comunicación.

La detección temprana es la clave más importante para un buen pronóstico para el niño.

¿A qué prestar atención? Si se presentan dos o más de los siguientes signos:

• Es un bebé o un niño pequeño muy pasivo o por el contrario, berrinchoso.

• Tiene más de 12 meses y no tiene intencionalidad comunicativa.

• No fija la mirada.

• Tiene dificultad para comunicarse.

• Presenta dificultad para interactuar con pares.

• Se tapa los oídos ante ruidos fuertes.

• Presenta conductas repetitivas, movimientos raros, fijaciones a determinados objetos.

¿Cuándo realizar una consulta? ¿A quién consultar?

• Inicialmente hablarlo con el pediatra.

• Evaluación interdisciplinaria (psicológica, psicopedagógica, neurolingüística, etc.) para definir el diagnóstico y elaborar un plan de tratamiento adecuado a las características y necesidades de cada niño.

• Consulta neurológica.

¿Cómo intervenir desde lo familiar?

• Estimular al niño para que se comunique.

• Fomentar el juego interactuando con él.

• Hablarle mucho aunque no responda.

• Direccionar su mirada.

• Favorecer la interacción con niños y con otros familiares.

• Dosificar la exposición a pantallas (T.V., computadoras, celulares, tablets).

Información elaborada por el equipo Infanto-Juvenil del Centro Medicus de Salud Mental.
Por consultas o asesoramiento podés contactarte: recepcion.salud.mental@medicus.com.ar